sábado

Naroha Mayni y el lobo de mar (Final)


…sin prisa, escuchaba su respiración entrecortada. Mi cuerpo y mi mente estaban al límite, el deseo era ya incontrolable. Seguí bajando hasta su monte de venus, y después me dediqué a darle placer jugando y explorando cada pliegue, mordisqueando su centro mientras ella, arqueando la espalda, se entregaba totalmente y gemía sin cesar. Me estaba volviendo loco, no podía aguantar más. Me levanté uniendo nuestros cuerpos en uno solo y un grito ahogado salio de nuestras gargantas mientras acompasaba mis movimientos con los de ella, despacio… muy despacio al principio, flexionaba su cuerpo para encontrar el mío, mas deprisa… mi momento estaba llegando; el placer, la pasión, el embrujo… ella. El clímax llego y con un grito derrame mi esencia en su interior. Después permanecimos abrazados, sin querer separarnos. Me hubiese gustado seguir así, que ese momento no terminase nunca.

A los tres meses Naroha estaba embarazada. Mi amor por ella no podía ser mayor, y mi integración en la tribu era completa, pero no sabia – y si me lo hubieran dicho tampoco lo hubiese creído- que todo lo que tenia me seria arrebatado…

- Juan, bebió un buen trago de golpe. Sus ojos vidriosos evidenciaban que no le faltaba mucho para marcharse. Yo esperaba que terminara la historia, pues no quería quedarme sin conocer el desenlace. Con un carraspeo, y después de volver a encender su pipa, continuó –

Hacía más de dos años que estaba en la aldea y ahora iba a ser padre. Las mujeres y Naroha estaban en nuestra choza mientras los hombres, alrededor de una hoguera, hablábamos de cosas triviales con la mirada puesta en el ir y venir de las mujeres. Algo no marchaba bien y empecé a ponerme nervioso. El jefe me dió una palmada en la espalda y, con una sonrisa condescendiente, trataba de darme ánimos, aunque percibí que la mirada le traicionaba. Un grito desgarrador me hizo levantar de un salto, fui corriendo a la choza y quedé paralizado ante la escena; Naroha me miraba sin verme; sus dulces ojos ahora vidriosos me miraban…. Un velo sin vida los había cubierto. Caí de rodillas. Mi corazón se acababa de partir y un sollozo surgió de mi garganta. Acababa de perderlo todo: mi hijo, mi mujer, mi alma, mi vida y hasta mi conciencia…

Dos días después del funeral, ignorando la insistencia de quienes habían sido mi familia durante dos años, abandoné la aldea siguiendo las instrucciones que me habían dado y conseguí encontrar una caravana de vuelta hacia un puerto de mar. Allí me enrole en la tripulación del primer barco que zarpaba. No me importaba nada, estaba roto y así ha sido hasta que encontré a…

Pero eso es otra historia que os contaré en otra ocasión, pues ahora estoy cansado y un poco bebido. Señores, gracias por esta hermosa velada y los generosos tragos.

Le vi alejarse tambaleante, apoyado en su bastón, marchándose tal como había llegado. A mí me había dejado varios interrogantes. Aquí y allí los corrillos comentaban la historia del viejo lobo de mar, y yo decidí que tenia que conocer aquella tierra donde tanta pasión se había forjado. Quería ir a esa aldea y comprobar la historia, quería saciar mi ansia de comprender algún día, en la medida de lo posible, la asombrosa fuerza de las emociones que configuran la naturaleza humana.

2 comentarios:

Sara BSA dijo...

Pufff...Racsol ,me ha sorprendido gratamente. Este capitulo esta lleno de erotismo, candor, ternura y pena... Aunque sabia q se te daria bien describir algo tan apasionado. Parece q lo hayas robado de mi mente, esa q sabes "leer tan bien". Enhorabuena!!! Un beso muy fuerte para el LOBO...

Sara dijo...

Me encanta como narras estos momentos, me encanta como haces que la persona que lo lea se sienta un protagonista porque asi querria que le pasase. Me encantan tus palabras y el echizo que en ellas pones para captibar. Sin duda estar en uno de tus sueños deve de ser la gloria...y estas entre tus brazos ya ni me imagino!!!! Osculums y hasta que volvamos a coincidir.