sábado

El Misterio del Turco



Unos días después el Capitán vino a hablar conmigo. Me comentó que nos retrasaríamos en la partida, pues los daños provocados por la tormenta eran más importantes de lo esperado y prefería repararlos a tener problemas después. Me ofreció buscarme otro transporte en otro buque. Le dije que esperaría; no tenia prisa por llegar y además ese retraso me daría ocasión para intentar descubrir algo que me tenía intrigado.

Hable con Ramón, quizás por proximidad o quizás porque no había nadie mas con el que poder hablar, y le conté mis intenciones. Después de haber oído el relato de Zasha estaba intrigado por algo: esa carta… ¿que pondría en esa carta?

Quería hacer averiguaciones, descubrir dónde se metió Breck e intentar averiguar si alguien sabía algo del asunto.

Ramón, amablemente, se prestó a acompañarme, pues él no había pensado en aquello y también sentía curiosidad. Aquella noche empezamos a frecuentar los diversos antros que había en el Puerto. En la cuarta noche, obtuvimos nuestra recompensa.

Entramos en un local mugriento e insalubre, nada comparado con la taberna de Zasha. Olía a rancio, y los parroquianos no eran menos dignos del local. Era una casa de putas, como bien me indicó Ramón. Según entramos, se acercaron dos señoritas con aroma a perfume barato. Sus sonrisas contradecían la falta de brillo de sus ojos, y declinamos amablemente sus servicios preguntando por la dueña del establecimiento.

La Señora, como la llamaban, acudió a nuestro encuentro y después de pedir varios vasos de vino y hablar de banalidades, le preguntamos si conocía a Breck el Turco. Entonces nos observó más detenidamente y después nos indicó que la siguiéramos. Entramos en unos aposentos medianamente limpios y sencillos, donde nos invitó a tomar asiento y quiso saber qué era lo que andábamos buscando. Le conté lo que me proponía; el relato de Zasha, la curiosidad que me embargaba… Ella asintió con la cabeza, y empezó a hablar con sosiego.

“Si, conocí a Breck el Turco antes de que se casara, y también después…
Antes de casarse con Zasha, estaba enrolado en un barco que varaba cada quince días en este puerto. Él venia aquí con sus amigotes y se embriagaba. Entonces ese joven se convertía en un demonio, pendenciero y violento; no era el mismo. Elegía a una de mis chicas y se la llevaba a un cuarto. Lo que pasaba allí arriba no se lo diré, pero mi chicas siempre salían con algún que otro moratón… Un buen día dejó de acudir y después supe de su cambio, que había encontrado el amor, se había quedado en tierra y que iba a formar una familia. Pero yo sabía que tarde o temprano, el demonio que llevaba dentro surgiría despertado por la primera gota de alcohol.

Un día, de pronto, entró por la puerta todo enfurecido y amargado, pidió de beber sin parar y solicitó los servicios de dos chicas…. ante sus gritos a solas con él, tuve que pedir ayuda para lograr sacarlo a la fuerza de aquí. Se habían confirmado mis sospechas y ahora sólo temía por la pobre muchacha con la que se había casado. No le volví a ver sobrio hasta que tuvo el percance con su mujer y ella le cortó los bajos… yo no lo hubiera dejado vivo a ese canalla. El caso es que, antes de que eso ocurriera, una noche en medio de la embriaguez le escuché decir algo… bajo los vapores del alcohol empezó a hablar de su tierra. Pensé que era añoranza cuando un sollozo hizo que prestara más atención:

-Ellos, esos perros… ellos… mi madre, mi padre mis hermanos… mis hermosas y angelicales sobrinas todos… perros…

Durante unos minutos permaneció sollozando y después, con un arrebato de locura, se levantó, pidió más vino y se fue de nuevo con una de mis chicas… con un miedo atroz preparé a un par de hombres por si hacia falta volver a sacarlo de la habitación.

Esas palabras me hicieron suponer que algo terrible había pasado a su familia. Un tiempo después vino acompañado por alguien, otro turco con el que pude hablar más detenidamente y me contó lo que le ocurrió a la familia de Breck.

Breck se marchó de Turquía porque habían puesto precio a su cabeza. Una noche de borrachera, había matado a un joven comerciante y a su esposa después de haber hecho dios sabe qué cosas con ella. Él se enroló en un barco y desapareció. Le estuvieron buscando y al no encontrarlo, hicieron una proclama: si no aparecía y se entregaba en un tiempo razonablemente corto, toda su familia sería ajusticiada en su lugar. Nunca se enteró de ese ultimátum. Para dar ejemplo, se ejecutó la sentencia y toda la familia fue apresada, incluidos los niños. Una mañana, delante de toda la multitud, uno por uno todos los miembros de la familia fueron pasados a cuchillo. Primero lo hicieron con los niños, que con el terror en la mirada buscaban la ayuda de sus mayores sin entender qué es lo que estaba pasando, y ante los ojos de sus padres y abuelos que gritaban de desesperación. Después las mujeres, quienes para mayor humillación antes fueron despojadas de sus ropas y expuestas a los ojos de todo el mundo. Y por ultimo, los hombres. Los cuerpos fueron expuestos ante el pueblo para que cundiera el ejemplo y jamás lo olvidaran.

Después llego la carta de Breck a su pueblo y le fue contestada por un vecino. Lo que sigue ya lo sabéis. Aquel hombre era un demonio y nunca lo dejó de ser.”

Ramón y yo dimos las gracias, pagamos y nos marchamos. No hablamos palabra, pues cada uno caminamos en compañía de nuestros pensamientos. Si Breck fue un diablo, no menos lo fueron aquellos que impartieron presunta justicia sobre los inocentes.

Dirigimos nuestros pasos hacia la Taberna de Zasha, que como siempre, estaba llena a rebosar. Llegamos justo a tiempo, pues había llegado un cuenta cuentos y ante la coquetería de nuestra anfitriona Zasha, se dispuso a interpretar su papel:

“Hace mucho, mucho tiempo, en un lejano lugar, Vivian las cualidades humanas, juntas y amigas.

Un día que estaban algo aburridas, la Locura, les planteo jugar al escondite.

Locura: Jugamos al escondite y así el tiempo se nos pasara más rápido y de una forma divertida. Yo me la quedo.

-Si, si, dijeron los demás, y comenzaron el juego.

Locura: uno, dos, tres…,

Todas comenzaron a correr y buscar su lugar, bueno todas no, pues la Pereza, como era muy perezosa se quedo en medio del camino, solo por no moverse más.

La Indecisión, como era tan indecisa se quedo corriendo entre un árbol y un seto.

El Romanticismo, se subió a la copa de un árbol para poder contemplar la luna.

La Envidia, como era tan envidiosa, se subió a la copa del árbol de al lado.

Los Celos, se pegaron a la Envidia, y no se separaron de ella.

La Amistad como era tan atenta, cedió su escondite junto a una roca al Miedo, para que así pudiera jugar, ya que este escondite estaba al aire y no era oscuro, y ella se escondió en el tronco de un árbol.

Y por ultimo, el Amor, que se metió entre una zarza.

Locura: cincuenta y ocho, cincuenta y nueve y sesenta… Voy.

Uno a uno los fue descubriendo.

Locura:
-Por la Pereza, que esta en medio del camino.
- Por la Indecisión, que esta entre el árbol y el seto.
- Por el Romanticismo, que esta en la copa de un árbol.
- Por la Envidia, que esta en la copa de otro árbol…

Así fue encontrando uno a uno, hasta que solo falto por encontrar… El Amor.

Locura: ¿Amor donde estas?

Cuando ya estaban por rendirse, vio una zarza que se movía, y decidió coger un palo en forma de horquilla que había en el camino y con el pinchar dentro de la zarza,

De pronto se oyó un grito de dolor.

Era el Amor, que la Locura, sin querer, le había pinchado con el palo en los ojos.
La Locura: Amor no te preocupes, pues por lo que te he hecho, a partir de hoy yo seré tus ojos.

Y por eso, desde ese día se dice que el AMOR ES CIEGO Y SIEMPRE VA ACOMPAÑADO POR LA LOCURA.”

Esto me hizo pensar en la historia de Zasha y Breck el turco. En su caso, la locura la llevaba siempre por dentro y sólo el amor, por un breve espacio de tiempo, la había mantenido a raya.

1 comentarios:

Sara BSA dijo...

Resuelves la duda de lo q ponia en esa carta magistralmente. Y luego nos dejas esa historia para dejarnos pensativ@s...y si, "el amor es ciego" sin embargo dicen q los "vecinos no". Siempre desde fuera se ve todo mas claro, pero el amor es un veneno tan potente q llega al corazon y por ello distorsiona la realidad. Enhorabuena RacSol.